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¿Por qué signar con nuestros bebés?

Descubre el universo que se abre ante vosotros

 

Todos los bebés nacen con el deseo de comunicarse, ya que la comunicación es la base de la supervivencia. Seguro que has escuchado cientos de veces la famosa frase de “quien no llora no mama”, ¿verdad? Si a esto le sumamos el hecho de que los seres humanos somos, como ya hemos dicho antes, seres sociales por naturaleza que necesitamos relacionarnos entre nosotros, más aún los bebés que son totalmente dependientes de sus cuidadores para poder sobrevivir, nos damos cuenta de lo importante que puede ser comunicarnos con nuestros bebés lo antes posible.  

Aquí es donde hace su aparición el Baby Sign como herramienta de comunicación temprana con nuestros bebés.

Los bebés utilizan todas las herramientas de las que disponen para captar nuestra atención: miradas, sonrisas, pucheros, llanto, etc. Con estas herramientas intentan hacernos entender que tienen hambre, sueño, sed, que algo les duele o les molesta, etc. El problema es que los bebés no desarrollan la capacidad de expresarse con palabras hasta cerca de los dos años de edad.

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La realidad es que los padres y las madres aprendemos cada día algo nuevo de nuestros peques, siendo capaces de descifrar con mayor facilidad las señales de las que hablábamos antes. Pero aún así, se hace muy complicado y a veces parece que nunca demos con la tecla oportuna, teniendo que repasar en nuestra cabeza todos los motivos por los que un bebé puede llorar, que son muchísimos: hambre, sueño, frío, calor, pañal húmedo, pañal con caca, fiebre, dolor de tripa, dientes, oídos, etc, etc, etc.

Teniendo todo esto en cuenta, intentando no olvidar la sensación de frustración que aparece cuando el bebé llora y no somos capaces de calmarle o de satisfacer sus necesidades es cuando nos debemos plantear si un lenguaje alternativo que sirviera como puente hasta que el bebé pueda hablar es o no maravilloso. Al fin y al cabo, el Baby Sign es una herramienta de comunicación entre padres y madres con sus respectivos bebés.

Además de todo lo expuesto hasta ahora, que creemos que es motivo más que suficiente para convencer a la gente de los beneficios del Baby Sign, la realidad es que nuestros peques hacen signos de forma instintiva, lo que quiere decir, que pueden aprender otros signos de forma paulatina que le ayuden a expresarse y por lo tanto a comunicarse. Algunos ejemplos de estos signos innatos son:


- Cuando mueven la boca como si estuviesen comiendo para hacernos entender que tienen hambre.

- Cuando levantan los bracitos para que les cojamos porque quieren estar con nosotros y no en la silla o hamaca.

- Cuando se rascan los ojitos para decirnos que quieren dormir.

- Cuando señalan los objetos como si quisieran abrazarlos para que se los demos y puedan jugar con ellos.

- Cuando aplauden para decirnos que algo les está gustando.

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Por si estos signos “innatos” no fueran prueba suficiente de la capacidad de los peques de comunicarse mediante signos, debemos tener en cuenta que les enseñamos otros muchos sin ser conscientes de que estamos, en el fondo, enseñando Baby Sign. Algunos de estos signos que todos nosotros les enseñamos a nuestros peques son: decir adiós con la mano, lanzar besos, etc. De la misma manera que el bebé aprende estos signos, puede aprender cientos de signos adicionales que le ayuden a comunicarse en su día a día. 

Una vez dicho esto, debe quedar claro que el Baby Sign es un lenguaje adaptado a las necesidades del bebé y cuyo fin es posibilitar la comunicación con sus progenitores o cuidadores y que por ese motivo el vocabulario que abarca no es total. Esto quiere decir que no todas las palabras tienen signo, pero quiere decir también que si una palabra no tiene un signo establecido, debemos ser cada uno de nosotros quien invente ese signo y lo utilice con su bebé. Resumiendo: ¡Imaginación al poder! Si que es importante que una vez que establezcamos un signo nuevo, le mantengamos, es decir, que hagamos siempre el mismo para no confundir al bebé.


Para seguir apoyando la teoría que nos interesa, que es la del SÍ al Baby Sign, no debemos olvidar que nosotros los adultos signamos mucho sin darnos cuenta. Algunos ejemplos de estos signos son: cuando decimos adiós al despedirnos, abanicarnos con la mano cuando queremos que entiendan que hace calor, pedir perdón juntando las manos frente al pecho, hacer como si firmáramos al aire para pedir la cuenta en el bar, hacer el signo del teléfono para que nos llamen, etc. Si nosotros signamos sin darnos cuenta y los bebés signan de forma innata y además hay determinados signos que todos enseñamos a los bebé, ¿Por qué no seguir adelante con los signos y convertirlos en una verdadera herramienta de comunicación?


Para terminar, conviene dejar claro que los estudios avalan que el Baby Sign aumenta la sociabilidad del bebé al permitirle interactuar en mayor medida con su entorno; aumenta su autoestima ya que es capaz de conseguir lo quiere o necesita a través de la comunicación no verbal; mejora la destreza motora fina, ya que ejercita las manos más que otros bebés; reduce las rabietas al reducir el nivel de frustración y por último, aunque no menos importante, es un mecanismo de juego divertidísimo para toda la familia.

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